HOY OS HABLARÉ DE MIS SUEÑOS

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Son muchas las leyendas que acompañan a la festividad de la Virgen de Las Nieves, tejidas por la historia de los pueblos de Sierra Nevada y labradas por el fervor de sus gentes... Así que qué mejor que evocar a esta virgen serrana para explicar el sosiego, la calma o la paz que siempre sucede a las terribles tormentas y ventiscas... que tantas y tantas veces pudieron finalizar en terribles dramas... 

Pero para mí esta patrona de las nieves es especial ya que me evoca algo que sucedió hace ahora 32 años y que ya era hora que os lo contara. Veréis...

Allá por 1986 yo era un joven arquitecto que vivía (y trabajaba) en La Línea de La Concepcion, junto a Gibraltar, pero ansiaba encontrar la oportunidad para volver a mi tierra, de la que había salido para estudiar muchos años antes... y llegó a mis oídos que se iba a convocar un concurso de ideas para la regulación urbanística del Barranco del Poqueira, un hermoso valle que mira hacia el Sur, bajo la sombra de los grandes colosos: Mulhacén y Veleta...

Así que supe que era mi oportunidad y decidí tomarme una semana de vacaciones para empaparme de aquel lugar, de su cultura, de sus tradiciones, de su paisaje... Y ya desde el primer momento supe que aquellos pueblos: Capileira, Bubión y Pampaneira, con sus bancales agrícolas aterrazados, sus casas blancas y sus terraos de launa, su sencilla arquitectura tan llena de lógica y de armonía, o sus gentes francas y sabias, iban a meterse en mis entrañas para ya nunca salir...

Y allí conocí que aquella Virgen nívea, llamaba a sus gentes a subir en la madrugada de cada 5 de Agosto a la montaña más alta. Y por eso aquel día de aquel verano pude ver amanecer en la cumbre del Mulhacén y, seguramente también, desde lo más íntimo, le pedí a aquella señora que me ayudase a recorrer ese camino que entonces lo anhelé tanto y que durante aquellos pocos días en La Alpujarra lo vi tan claro... Sería más que nada urbanista y daría todo para que también todo empezara trabajando en aquel lugar. Y lo logré.

Las sensatas propuestas de mi equipo fueron las ganadoras y con ellas empecé una etapa que ya para siempre me vincularía con las buenas gentes de La Alpujarra. Una comarca que ha apostado desde entonces por construir su futuro a partir de la viveza y la franqueza de sus tradiciones, y a la que yo, con el respaldo de tantos y tantos desde entonces, les ayudé a escribir las primeras páginas de ese reto.

Muchos años después, aquellas buenas gentes me agradecieron todos aquellos años de lucha, de fe y de urbanismo pedagógico, dedicándome el Festival de Música Tradicional de La Alpujarra, algo que tampoco nunca olvidaré... 

Aunque creo que nunca les dije que quizás todo empezó, o al menos yo lo creo así, cuando un 5 de Agosto, en plena noche cerrada, inicié mi ascensión a la cumbre del Mulhacén, para honrar a aquella señora, blanca como las nieves, y para hablarle de mis sueños... 

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3 comentarios

  • Enlace al Comentario Jesús Roberto Balboa Garnica Lunes, 06 Agosto 2018 11:01 publicado por Jesús Roberto Balboa Garnica

    Me ha gustado mucho conocer tu pequeña gran historia; sin duda, Ella te puso en el camino de poder volver a tu tierra a trabajar y quedarte en ella, aunque mientras sí mientras no, llevado de tu espíritu inquieto, hayas hecho más kilómetros que la Estación Espacial Internacional.
    Yo también guardo muchos y buenos recuerdos del 4 y el 5 de agosto de hace muchos años, cuando desde Trevélez salíamos para dormir en el paraje de "7 lagunas", y al día siguiente muy temprano marchábamos hacia la cumbre del Mulhacén, donde acompañábamos a la Virgen de las Nieves en su homilía, disfrutábamos de aquellos parajes inenarrables y volvíamos a Trevélez.
    Ayer, día de la Virgen de las Nieves, estuve en las estribaciones de Sierra Nevada y durante todo el día no hice más que rememorar aquellos tiempos.
    Que Ella nos bendiga y nos guíe.

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  • Enlace al Comentario Alberto Giachi Lunes, 06 Agosto 2018 16:55 publicado por Alberto Giachi

    A pocas personas se le concede la suerte de ver realizados sus sueños y menos aún son aquellos que tienen la humildad de pedir ayuda a la vez que se le hace claro el camino que conduce a sus deseos. Quizás una cosa lleva a la otra. Tal vez el que de verdad desea, al final encuentra el camino y cuando este parece inaccesible es de sabio pedir ayuda. "Los cielos nunca ayudan al hombre que no quiere actuar." (Sofocle)

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  • Enlace al Comentario Juan Carlos García delosReyes Miércoles, 08 Agosto 2018 11:30 publicado por Juan Carlos García delosReyes

    Jajaja... la cita por sí sola resume mi vida entera... gracias Alberto Giachi como también gracias a Roberto Balboa... a ambos os mando abrazos desde el edén

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