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Querido amigo Roger, tu también me sorprendes siempre con tu generosidad al enjuiciarme... Yo creo que es una cuestión de actitud ante la vida y las personas. Las historias más bonitas, esas que siempre se recordarán, les ocurren con mayor frecuencia a aquellos que son más receptivos y abiertos. Y de la misma manera, es más fácil no dejar "escapar" de tu circulo más apreciado a los que tienen más valores que darte, si de manera recíproca uno también es generoso con los dones que la vida le dió.
Por eso desde que te conocí supe que quería ser tu amigo. Gracias por ello
(Tengo aún pendiente mandarte el libro "El discípulo" junto con una hogaza de Guadix, pero uno de los míos lo ha empezado a leer)