Reportar comentario

Gracias Fernando Rubio por contarnos esas vivencias... Al tiempo hermosas como tristes. En efecto, la mayoría de los ingenios -no solo de Lanjarón- se han arruinado, aunque también hay algunos casos (pocos, pocos) en los que se han restaurado y son un verdadero deleite. Puedo decirte que hay ayuntamientos ejemplares, como es el caso de Ronda, que quiere recuperar la media docena de molinos que había en el Tajo de Ronda.
También, gracias a este artículo ha contactado conmigo un señor de Valdepeñas de Jaén (SERAFÍN PARRA DELGADO) que tiene un molino en perfecto estado de uso y mantenimiento...
En fin, que debemos hacer una llamada de atención para que este patrimonio agroindustrial tan valioso no desaparezca. Un abrazo