Reportar comentario

Querido amigo Juan Carlos:
¡Qué difícil es esa elección! Ambas posibilidades tienen pros y contras que cada uno elige en función de sus pareceres.
Si fuéramos un poquito más serios y responsables de lo que somos, no tendría por qué haber inconvenientes en ninguno de los dos ámbitos, pero la realidad es la realidad.
Personalmente soy un enamorado de los pueblos pequeños (y tú lo sabes bien), donde conoces hasta a los perros callejeros, donde la calidad de vida, para mí al menos, es mucho mejor, y donde las relaciones interpersonales lo son a un nivel bastante distinto que en las grandes ciudades.
En fin, es mi visión, pero estoy muy seguro que en este asunto habrá opiniones tan diversas como colores.
Un abrazo como yo de grande.