“ Un enfoque muy interesante. Me parece fundamental que los procesos participativos se activen antes de tomar decisiones urbanísticas. Involucrar a la ciudadanía, a los técnicos y a los agentes económicos desde el principio da legitimidad, refuerza el sentido de pertenencia y ayuda a que el proyecto se ajuste de verdad a la realidad local.
El caso de Huércal-Overa es un buen ejemplo: no se trata solo de decidir “qué hacer”, sino de preguntarse “qué ciudad queremos ser”. ”