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Amigo Juan Carlos:
Seguro que a lo largo de tu dilatada trayectoria profesional habrás disfrutado en multitud de ocasiones con proyectos bien concebidos, necesarios y llevados a su ejecución total. También estoy seguro que en muchas ocasiones tu alma habrá llorado al ver de lo que somos capaces los humanos contra nuestra propia Madre Naturaleza.
Comprendo que esos momentos aciagos no te guste compartirlos, pues la esperanza y la fe en todo lo mejor de la humanidad debe estar por encima de la desesperanza y de la desilusión. Pero a veces es bueno enseñarle (de cerca) las heces al perro para que recuerde lo que no debe hacer, o mejor dicho, lo que debe hacer en los lugares indicados.
Me alegro que aquí se hayan puesto el traje de faena y hayan dicho “basta”.
Seguro que la ciudad y los ciudadanos han salido ganando.
Un abrazo como yo de grande.