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Así es Santiago, tienes toda la razón. Yo además añadiría que en cualquier ciudad con río, y muchísimo más en una metrópoli tan enorme y tan densa como Bogotá, puede y debe constituir un elemento estructurador y organizador de la misma, por su valor como espacio vacío con enormes implicaciones ambientales, paisajísticas, lúdicas, para la movilidad sotenible, etc. que harán que la ciudad en cuestión (en este caso Bogotá) sea muchísimo mejor. Mucho más comprometida.