“ La IA puede ayudar mucho, pero no sustituye al arquitecto. Puede generar opciones o agilizar el trabajo, pero no tiene criterio ni entiende el contexto como lo hace una persona.
Me parece especialmente acertado lo del “trazo reflexivo”: ahí está la diferencia real. El arquitecto no solo dibuja, sino que decide, interpreta y asume responsabilidades. La IA puede proponer; el arquitecto es quien le da sentido.
Al final la IA es una herramienta potente, siempre que no perdamos el pensamiento crítico. ”