“ Amigo Juan Carlos:
Casi sin querer (o tal vez queriendo) te estás convirtiendo en un “tocador de almas”, y hoy es lo que has hecho conmigo y con muchos.
Puede que en esta ocasión no sea imparcial por aquello de que para mí la profesión de maestro es la más bella del mundo.
Pero independientemente de eso, te agradezco que nos hagas cómplices de tus cuitas; todos crecemos humanamente a diario, y lo hacemos a través de todo lo que nos rodea, y gracias a Dios un día nos cruzamos en el camino y ya no hemos dejado de hacerlo.
Espero que sean muchos años más los que nos crucemos por estos vericuetos de la vida y, egoístamente hablando, siga aprendiendo de alguien tan grande como tú y de cuantos amigos te rodeas.
Un abrazo como yo de grande.
Felices Fiestas. ”