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Estamos acostumbrados a utilizar el territorio para "estrujarlo" económicamente, construyendo: más cerca de la playa, más cerca del río, más casas.... hasta que la naturaleza explota y pone todo en su sitio. Uno de los problemas es que las personas que han permitido y se han beneficiado de los obstáculos , no son los mismos que pagan "la fiesta". La pagamos todos, finalmente. Por eso creo, que una vez estudiados los cauces y propuestas las medidas, los ayuntamientos, responsables del urbanismo de su espacio, deberían responder de las pérdidas directamente relacionadas con sus actuaciones. Si esto no ocurre, continuaremos construyendo donde no debemos hasta la próxima. Un saludo