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Sábado, 29 Agosto 2026 10:34

Alicún y su “legado del agua”

En demasiadas ocasiones se nos olvida tanto a los técnicos como a los servidores públicos que la búsqueda de la prosperidad en las ciudades y territorios debe realizarse de manera coherente con la esencia de cada lugar. Así que, ya sea por miopía, por frivolidad o por avaricia, en numerosos sitios se ha renunciando de manera absurda a cuidar con esmero su memoria colectiva, es decir, todo lo singular que les aportaron la geografía, la historia, el patrimonio o los usos y costumbres a lo largo de los años. Precisamente esas características propias que dotan a ese municipio de una armonía y de un carácter especiales con las que sus gentes se sienten identificados, generándoles sentimientos de pertenencia. 

Se trata de una esencia particular que se suele manifestar de mil maneras: 

  • a través del paisaje que se percibe, 
  • por la escala contenida de la ciudad y sus edificios, 
  • mediante la autenticidad de su arquitectura vernácula, 
  • por la singularidad de algunos de sus edificios o por su monumentalidad, 
  • por el bullicio de la escena urbana en los días de mercado, 
  • por esas tradiciones seculares que congregan a todo el mundo, 
  • por los comercio de barrio, 
  • quizás por la cadencia de la vida cotidiana…   

Sin embargo, como te decía, en aras de propiciar una modernidad mal entendida y desde luego por no haber sabido valorar suficientemente la importancia de lo propio, son demasiados los sitios en los que han tirado por la borda gran parte de su singularidad y de su esencia en apenas unas décadas, sin que por ello ahora sean mejores o más prósperos. 

Perdona mi insistencia en contarte una y otra vez algo que nos compete a todos: que el mejor mecanismo para garantizar la sostenibilidad ambiental, social y económica en las ciudades y territorios es planificar las actuaciones que puedan llevarse a cabo en el futuro enfocadas hacia la mejora general de la calidad de vida e incorporando procesos participativos francos y trasparentes.

Pero también, como te decía al principio, aquellos que tenemos la responsabilidad de asesorar a los municipios tenemos que hacer una sincera autocrítica ya que generalmente se nos olvida que a la hora de planificar se debe empezar aprehendiendo la verdadera esencia de cada sitio. Es decir, captando el “ángel de cada sitio”, para que pueda garantizarse que esa cualidad no se verá afectada negativamente por ninguno de los proyectos que puedan preverse para el futuro. 

Pues bien, para poder explicarme mejor, permíteme que te comparta la ejemplar experiencia que, junto con mi equipo de Desarrollo de Ciudades Comprometidas, estoy viviendo en el modesto municipio almeriense de Alicún (Andalucía, España) con motivo de la elaboración de su Plan Básico de Ordenación Municipal (PBOM).

Alicún es, en realidad, uno de los municipios más pequeños de toda la región ya que a duras penas alcanza la cifra de 200 habitantes, y eso teniendo en cuenta que se encuentra a apenas 27 km de la ciudad de Almería y su metrópoli. Pertenece a la denominada  Alpujarra Almeriense, y está situado en las faldas de la Sierra de Gádor, mirando hacia el norte. 

Al igual que el resto de los pueblitos de su comarca, también Alicún está ubicado en un rellano de las laderas contiguas al río Andarax, su verdadero motor de supervivencia, pero ubicándose a una cota elevada respecto al mismo para evitar el riesgo de inundaciones y avenidas. Eso explica que históricamente haya  basado su economía en la agricultura de regadío de carácter tradicional, fundamentalmente en el cultivo de cítricos y parrales en los bancales y patatas que rodean al pueblo, muchos de los cuales están ahora  en proceso de abandono o de reconversión.

Otra de las particularidades de Alicún tiene que ver con el uso histórico de un manantial de aguas termales, del que este pueblo tomó su nombre y del que existen referencias históricas desde el siglo XII: el agua brota  en la Balsa del Minarete y alimenta los baños árabes,  de ahí pasa al lavadero, continúa hasta alimentar un molino hidráulico de cereal y sigue su curso por la red de acequias que riegan los bancales. 

Este “Legado del Agua”, generador de vida y de economía está estrechamente vinculado con un paisaje rural y con unas tradiciones, pero es que además Alicún ha sabido atesorar a lo largo de los años una manera de construir muy apegada a su tierra y a las tradiciones almerienses. 

Ya ha sido concluida la primera versión del PBOM que está impulsando su ayuntamiento con el apoyo de la Diputación de Almería, la cua ya ha sido admitida a trámite (en tiempo récord) por la administración ambiental de la Junta de Andalucía y está previsto que durante las próximas semanas se abra un periodo de consultas a la población que incluirá al menos la celebración de un encuentro con los vecinos al que yo asistiré gustoso. 

El PBOM de Alicún incluye propuestas específicas para la protección del núcleo histórico y su arquitectura, del paisaje rural y de todos los elementos vinculados a su “legado del agua”. También, lógicamente, propone propiciar un cierto crecimiento a media ladera con características perfectamente compatibles con la tradición local y también desde luego con ese “ángel” que sin duda alguna rezuma.

Sirva este post con el que doy por inaugurada una nueva temporada profesional compartiéndote una nueva lección que recibimos desde el mundo rural, también para  felicitar a todas las buenas gentes que he conocido en Alicún, pero permíteme que lo haga de manera especial con su alcalde Antonio Navarro, y con el secretario de la corporación Juan Antonio Solvas, por el enorme compromiso que he apreciado en ellos.

 

 

Publicado en La Ciudad Comprometida

Soy consciente del gran interés que suelen concitar, con toda razón, los planes urbanísticos, por eso siempre estoy presto a colaborar con los medios de comunicación ya sea para una entrevista, una aclaración o una colaboración especial como ha sido el caso del que hoy voy a hablarte… 

El caso es que hace no muchos días recibí un mensaje de Raúl Beltrán García (que administra un interesantísimo blog: EL TIPÓMETRO, en el que suele abordar asuntos de actualidad política e históricos relacionados con la provincia de Jaén). Estaba elaborando un nuevo podcast titulado  Es la hora del Casco Antiguo, en un evidente guiño a mi publicación La Hora de Jaén. Razones para soñar despiertos, y me pidió que le ayudase mandándole unos audios con mi visión al respecto. 

Como siempre hago con los periodistas (que casi siempre hacen oídos sordos) le pedí que, una vez publicado, me mandase copia digital o un enlace de descarga.

¿El resultado? Excelente. Se trata de un ameno podcast coral que recoge las voces de vecinos, arquitectos, paisajistas, conservadores de patrimonio, lingüistas, pintores, escritores y políticos en un documento que relata lo vivido, lo perdido y lo que debería venir… para volver a llenarlo de vida. Unas reflexiones interesantísimas y de gran valor para todos aquellos que aman las ciudades históricas. Así que te propongo que lo escuches atentamente y lo disfrutes como yo, ya sea mientras conduces en alguno de tus viajes estivales, ya sea durante el ronroneo de las siestas de agosto o ya sea mientras medio dormitas en una tumbona, refrescado con la brisa que baja por el valle o que surge del mar.

Mando un abrazo lleno de afecto a todos los participantes (por orden de aparición):  Mari Ángeles Solís, escritora; Poemas de Juan Manuel Molina Damiani, escritor. (Locución, Carolina Cañada); Manuel, jiennense nacido en la calle Carnero en 1941; Carmen, jiennense nacida en la calle Reventón en 1940; Rafael Cámara, presidente de la asociación sociocultural de voluntariado Iuventa; Francisco Jesús Castro Liébanas, vecino del barrio de San Juan; Marín Lorenzo Paredes Aparicio, escritor y vecino del casco antiguo; Paqui Hornos, conservadora de Patrimonio Histórico y exdirectora del Museo de Jaén; Santiago Donaire, ingeniero civil, máster en movilidad, paisajista y activista social; Jon Caño, arquitecto. Trabaja en el Ayuntamiento de Jaén; Javier Márquez, senador del PP, exconcejal de Urbanismo y alcalde de Jaén de finales de 2015 a 2019; Tomás Roldán, coordinador de Jaén Genuino; África Colomo, concejala de Urbanismo del Ayuntamiento de Jaén; Julio Millán, alcalde de Jaén; Marta Torres, vicerrectora de Cultura de la Universidad de Jaén, y Paco Carrillo Rodríguez, pintor.

Pincha en la imagen para acceder al Podcast.

 

POST DATA: Resulta que Raúl Beltrán, en contra de lo usual, me mandó el enlace de su podcast tan pronto como lo hizo público. ¡¡Gracias!!

También aprovecho para transcribirte el texto de las reflexiones que yo le compartí, aunque yo te recomiendo también que escuches el podcast. Ojalá sean de tu interés. ¡Buen verano y buen descanso!

“El estado actual del conjunto histórico de Jaén no es el que se merece una ciudad de sus características y de su importancia. El Plan Especial de Reforma Interior (PEPRI) que se aprobó en 1996, visto con perspectiva una vez que han pasado 30 años, es claro que no ha sido el instrumento de gestión que se necesitaba, ¿y por qué? Pues porque el paisaje urbano de este espacio de la ciudad cada vez es más caótico, hay tipologías arquitectónicas que son impropias, se han demolido demasiados edificios históricos y de valor patrimonial, no se han aplicado políticas de movilidad urbana sostenibles para que prime el peatón y sea un espacio no contaminado; la Catedral no tiene un entorno en consonancia con sus características… 

Podríamos seguir poniendo ejemplos pero el hecho cierto es que en Jaén existe coincidencia general respecto de que es necesario recuperar su Casco Histórico conjugando tanto perspectivas económicas, patrimoniales como sociales y que su estado actual es un lastre para la ciudad. Eso nos lo han dicho los ciudadanos.

A mí me parece que hay urgencia por implementar estrategias no sola,mente orientadas hacia la rehabilitación de los edificios, sino a atraer nuevamente a los habitantes, al comercio, a la actividad, para que vuelva a ser un espacio realmente significativo y relevante de una ciudad,  capital de provincia,  como es Jaén.”