Reportar comentario

Querido amigo Juan Carlos:
Voy a tener que dejar de quererte, pues cada vez que te pones en contacto conmigo es para reavivar mi sana envidia. Y anda que esta vez, Canarias, ¡casi “ná”!
Aunque por otro lado no tengo más remedio que perdonarte, primero por hacerme partícipe de tus alegrías que no son pocas (para muestra la presente), y segundo por acordarte siempre de un servidor.
No me cabe la menor duda de que en esta ocasión has disfrutado de manera especial, lo mismo que tus incondicionales seguidores, entre los que tengo la satisfacción de estar.
¡Que Dios te bendiga!
Un abrazo como yo de grande.