“ Excelente reflexión sobre un aspecto que con frecuencia pasa desapercibido. Los paisajes agrarios no solo son espacios de producción, sino también el resultado de siglos de interacción entre las comunidades y el territorio, constituyendo un valioso patrimonio cultural, ambiental y paisajístico. Integrar su conservación en las políticas de ordenación del territorio y desarrollo rural es esencial para mantener la identidad de nuestros paisajes y avanzar hacia modelos de gestión verdaderamente sostenibles. Del mismo modo, su conservación no puede entenderse al margen de quienes los hacen posibles cada día: los agricultores. El gran reto está en compatibilizar la protección de estos paisajes con una actividad agraria rentable, innovadora y sostenible, porque solo manteniendo vivo el campo podremos preservar el patrimonio paisajístico, cultural y ambiental que representa. Un tema de enorme actualidad y que merece seguir ocupando un lugar destacado en el debate territorial. ”