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Hay que ver amigo Juan Carlos, con lo joven que eres y la pasión de viejo que le pones cuando hablas de nuestra Alpujarra. Y es que casi siempre consigues que salte un clic en mi corazón; ya sé que para ti no es ningún secreto mi amor por La Alpujarra, y cada vez que le dedicas alguna reflexión sincera y salida de lo más profundo de tu corazón, como en este caso por la presentación del libro de este amigo, me asalta la nostalgia.
Y hoy, encima me has recordado el amanecer en la cumbre del Mulhacén el día 5 de agosto de cada año; en alguna que otra ocasión un servidor también tuvo el enorme placer de poder disfrutar de ese entorno y ese momento mágicos. Algo inenarrable, muy difícil de explicar por sus connotaciones sentimentales, únicas en cada uno de nosotros.
En fin, que te agradezco que sepas sacar mi lado más humano para aprender un poco de lo mucho que siempre nos enseñas, y ya sabes, muy especialmente cuando se trata de nuestra querida Alpujarra.
Qué suerte ha tenido Juanjo Bonilla de conocerte para que presentaras su libro, pues pocos como tú saben abrir los corazones de las gentes para mostrarles en todo su esplendor y que disfruten como niños con un juguete nuevo nuestra sin igual y extraordinaria tierra de La Alpujarra y todo cuanto la rodea.
Un abrazo como yo de grande.