“ Al hilo de la reflexión que nos hace Gustavo desde Montevideo, He buscado para vosotros algo que escribí hace tiempo, que espero os agrade:
En este discurrir tan acelerado de la vida actual, “suelen pesar mucho más los números que las cualidades; los resultados que las virtudes; la riqueza que la prosperidad; la autonomía que la armonía; la amenaza que la concordia; lo mío o lo nuestro que lo común; lo inmediato que lo maduro; o el presente que la memoria… Olvidándonos de manera tozuda que todo lo bueno y sin duda todo lo mejor lo fuimos labrando a través de miles de puntadas hilvanadas en centenares de generaciones. Porque todo lo que es, es por lo que ha sido.
Y con este devenir quizás olvidamos que en todas las ciudades hay huellas hermosas de su pasado que nos narran logros colectivos que debiéramos perpetuar. Sean grandes monumentos, joyas de la arquitectura, tipologías de una época, o tramas que nos reflejan modos de vida ancestrales cuya escala, morfología y sistemas constructivos están llenos de belleza y que configuran paisajes urbanos llenos de significado y de historia colectiva. Pero cuyos valores y cuya armonía lamentablemente pesan muy poco o no lo suficiente en la sociedad actual, que tantas veces pareciera que los ha abandonado a su suerte.” ”