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Amigo Antonio, muchas gracias por compartirme tu punto de vista que gran medida yo también comparto. Sin embargo, quizás por mi formación como arquitecto, creo que la sociedad no debe obviar la singularidad histórica y arquitectónica del edificio con todo lo que eso conlleva. El reto debe ser compatibilizar una discreta rehabilitación con asignarle una función adecuada y la restricción de su uso