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Resulta muy interesante la reflexión, especialmente sobre el valor de los Planes Directores como herramienta de trabajo en patrimonio. Es verdad que muchas veces se pasa por alto esa escala intermedia que permite ordenar ideas y evitar errores. Estoy segura de que todos los implicados en los Paradores de Cáceres, Mérida y Trujillo van a dar lo mejor de sí para garantizar actuaciones respetuosas, bien fundamentadas y con visión de futuro. Es un reto exigente, pero también una gran oportunidad para demostrar cómo se puede intervenir en el patrimonio con criterio, precisión y sensibilidad. Un saludo.