Reportar comentario

Juan Carlos, me parece fundamental tu análisis sobre la "descontaminación perceptiva", ya que el ruido visual de instalaciones y elementos discordantes altera la escala y la lectura histórica del patrimonio tanto como el propio deterioro físico.
Coincido en que la excelencia urbana exige superar esos planes de los noventa hoy obsoletos, entendiendo que la protección del edificio es inseparable de la armonía de su entorno. Recuperar esa limpieza visual es, sin duda, el primer paso para devolverle su autenticidad a la escena urbana.