Reportar comentario

Un artículo muy acertado, que pone sobre la mesa una cuestión que a menudo simplificamos demasiado, nuestras ciudades históricas no son un problema ambiental, sino una oportunidad si se gestionan con inteligencia. Coincido en la idea de que conservar no significa congelar, sino adaptar y optimizar desde criterios sostenibles. Integrar patrimonio no solo es posible, sino necesario para construir ciudades con identidad propia.