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Hola Juan Carlos:
Me alegra mucho leer tu articulo. La verdad es que es una lastima que nuestro colegio se este deteriorando. Una obra de esa calidad y envergadura proyectada por uno de los grandes arquitectos que ha dado este pais, no sea conservada y utilizada como se merece.
En el pasamos grandes momentos de nuestra infancia, estudiamos, aprendimos y disfrutamos de esa arquitectura racionalista, que perpetuamente podría haberla realizado Le Corbusier, con sus recorridos, los colegios con escaleras, que cada vez que lo pienso, proyectar un edificio con seis escaleras independientes, sin que se perciban estos elementos de comunicación en las fachadas, ni en el funcionamiento de las residencias. Los pasillos centrales separados por un simple tabique que creaba un recorrido, y a la vez una intimidad, habitaciones sin puertas, las literas que ocupaban el espacio exacto, todo medido, todo bien proyectado.
La aulas con los corredores abiertos, todo al exterior, que permitía una relación a través de los recorridos fáciles.
Los comedores a la distancia intermedia, entre las residencias y los talleres.
El espacio infinito de un centro con capacidad para 5000 alumnos, que parecía que solo fuéramos los 210 de cada colegio.

Y sobre todo el Paraninfo. Una obra singular, con la imagen exterior del juego de luces y sombras que creaban las escaleras de evacuación.
No podemos dejar que esto se pierda, se destruya o se estropee.

Un saludo de un compañero y colega.

Enrique Calvet