ALGO ESTÁ CAMBIANDO EN EL URBANISMO ANDALUZ

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IMG 5234Ayer asistí en Granada (Andalucía, España) a una jornada técnica en la que diversos asesores de la Dirección General de Urbanismo (DGU) del gobierno andaluz expusieron las líneas maestras del anteproyecto de la Ley de Urbanismo Sostenible de Andalucía (LUSA), del que ya os he reflexionado en post anteriores. Pero más allá de lo que pude aprender y de la alegría grande de saludar a muchos colegas, asesores, funcionarios o alcaldes, a los que aprecio y que me aprecian, hubo algo muy muy positivo  e inusual que quiero contaros brevemente:

Más allá de los fundamentos legales que sustentan la nueva norma, me llamó poderosamente la atención algo que, no por ser lógico y obvio, no es en absoluto frecuente, ni mucho menos:

-          Que los asesores de la DGU hicieron una exposición clara, precisa y concreta de los objetivos de la nueva ley y además lo hizo con determinación sobre los aspectos troncales pero con mano tendida a perfeccionar los detalles.

-          Que se reconoció a las claras que “el fin del urbanismo debe ser lograr una herramienta de reactivación económica” y que por tanto los planes deben ser ágiles, ejecutables y flexibles.

-          Que deben replantearse todos aquellos aspectos de la legislación actual (sobre contenidos, de tramitación, o competenciales) que dificultan “que lo propuesto en los planes pueda y deba ser ejecutado”.

-          Que “debe apostarse por rehabilitar, reformar, o reordenar la ciudad actual en lugar de solo plantear ocupar nuevos suelos”, en lo que debe suponer dar prioridad a trabajar en la ciudad existente.

-          Que la nueva ley entrará en vigor de manera simultánea a sus reglamentos… lo que redundará en determinaciones mucho más precisos de los que estamos acostumbrados, con la consiguiente reducción de las subjetividades o los frecuentes  cambios de criterios que tan dañinos son para la eficacia y la predecibilidad de los trámites administrativos.

-          Y que la DGU se compromete a que la nueva ley prevea un régimen transitorio que garantice que los planes vigentes que son coherentes con la ley actual podrán seguir desarrollándose con normalidad, así como que podrá concluirse la tramitación de aquellos otros que a la entrada en vigor de la LUSA se encuentren en plena tramitación (con aprobación inicial).

Por tanto, más allá de todos los tornillos que haya que apretar al anteproyecto de la LUSA, que puede que sean muchos, yo valoro la claridad de ideas que ahora he percibido y la determinación que esta vez vi en la DGU, por lo que auguro una buena ley que ayudará a un buen urbanismo que favorezca el desarrollo de más y mejores ciudades comprometidas.

¡Así sí!

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