“ ¡Ay amigo Juan Carlos! ¡Quién pudiera tener el don de la sabiduría absoluta!
Hay un adagio muy antiguo que reza lo siguiente: "Hasta el mejor escribano, de vez en cuando echa un borrón".
Pues eso, trasladado a lo que aquí nos ocupa, quiere decir que en todos los sitios cuecen habas, y que siempre ha habido y siempre habrá gente con buenas y malas intenciones, tanto en lo privado como en lo público.
Y nuestras ciudades y sus planes urbanísticos jamás podrán abstraerse a lo anterior, de ahí que todo tenga sus luces y sus sombras, en una palabra, que todo podrá ser siempre mejorable; creo que la excelencia absoluta no existe.
De ahí que nuestra misión, cada uno en su campo, como ciudadanos responsables, sea hacerlo todo siempre de la mejor manera posible, poniendo en ello la totalidad de nuestra buena voluntad.
Como en toda obra humana, siempre seguirán existiendo los fallos, pero al menos nuestra conciencia estará contenta con nuestra actuación con el corazón en la mano.
Un abrazo como yo de grande, querido amigo. ”