“ La normalidad no siempre tiene por qué ser la mejor opción. Los ciudadanos actuales estamos acostumbrados a un ritmo de vida frenético en el que no tenemos tiempo que “perder” desplazándonos de un lugar a otro.
Este tipo de cambios nos hacen pensar, ¿Y si el trayecto de mi casa al trabajo pudiera ser un agradable paseo en lugar de un momento de estrés y atascos? Me parece una gran oportunidad para reflexionar sobre que es mejor para nuestra salud y nuestra calidad de vida, avanzando hacia la transición ecológica. ”