“ Querido amigo Juan Carlos:
Imagino que no ha sido ni la primera vez ni la última que has tenido que decir que no. Tus recuerdos de hoy también han sido los míos, pues me ha venido a la mente lo que tu hermano Torcuato Fandila me contó en cierta ocasión, verás:
Estando un día él en un bonito pueblo de La Alpujarra, pueblo al que yo también le tengo mucho cariño, tuvo la mala suerte de identificarse como hermano tuyo en un bar del pueblo, y acto seguido el dueño sin mediar otras palabras lo invitó a abandonar el establecimiento, simplemente por ser tu hermano. Razones… las que hablábamos antes; el sujeto quería hacer una urbanización en el pueblo en unos terrenos de su propiedad, pero como el asunto no era adecuado ni prudente, allí estabas tú para decir no, y desde entonces te convertiste en persona non grata en ese bar, y no sólo tú, sino toda tu familia.
Cuando tiempo después Torcuato me contaba la historia, no daba crédito a lo que le había ocurrido por el simple hecho de ser hermano tuyo. Sólo te diré que era un bar donde yo solía parar de vez en cuando, el mismo que no he vuelto a pisar desde que conocí la historia de tu hermano, historia que había comenzado contigo. Y que nunca te duela tomar esas decisiones, pues te aseguro que no hay almohada más mullida y confortable que una conciencia tranquila.
Que descanse en paz Richard Rogers.
Un abrazo como yo de grande. ”