“ Querido amigo Juan Carlos:
Ya me extrañaba, imagino que al igual que otros muchos amigos y seguidores tuyos, que nos tuvieras tanto tiempo sin noticias de tus movimientos, y hasta llegué a pensar que el maldito bichejo había tenido la culpa.
Me alegro que haya sido por la gran actividad que has desplegado en este tiempo.
Qué pena que no pueda asistir a esa jornada del 17 de mayo, pero te deseo toda clase de parabienes.
Y eso, sobre todo eso, delega en tu “peazo” de equipo, y a pesar de que te encante tu trabajo, dedícate un poco más a ti y a tu asueto, que por desgracia el mismo día no vuelve a pasar dos veces por delante de nuestras narices.
Un abrazo como yo de grande. ”