“ Quienes ya hemos cumplido una cierta cantidad de años, y confesamos como Neruda que hemos vivido, salvo particularidades, que siempre las habrá, creo que ya no estamos en esa onda de crearnos necesidades superfluas y tener que acudir de prisa a comprar esto o aquello, que no necesitamos, por el hecho de comenzar las rebajas, o las segundas rebajas, o las terceras o el famoso e importado "black friday", que tanta gracia me hace, no ya por la manipulación sino por el nombre tan pegadizo que nuestros jóvenes pronuncian bastante mejor que algunas de nuestras propias expresiones.
Pero a lo que íbamos, y como en todos los órdenes de la vida, ni todas las grandes superficies son lobos hambrientos, ni todo el comercio de barrio son simpáticos borreguitos; creo que la posible solución está más en el buen criterio de cada uno para elegir aquello que más le gusta e interesa, y menos en aquellos cantos de sirena que te llegan desde los cuatro puntos cardinales por mor de venderte esto o aquello, de los que ya tienes unos cuantos en tu casa.
Cabeza, cabeza y cabeza, que para eso, entre otras cosas, la tenemos. ”