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Querido amigo Juan Carlos:
Leyendo tu magnífica presentación me ha venido a las mientes el siguiente dilema, y es que cómo puedes encontrar la adecuada y tan necesaria atención al trabajo que desarrollas, cuando te encuentres inmerso en las calles de esa maravilla de población, cuando te quedes con la boca abierta disfrutando de cualquier esquina de uno de sus muchos edificios simbólicos e históricos, cuando te sientes en cualquier banco y trates de digerir todo cuanto te rodea.
He tenido la suerte de recorrer en muchas ocasiones sus calles, de disfrutar de sus monumentos, y me recuerdo en más de una ocasión totalmente embelesado, como rodeado de una nube que relajaba mis sentidos y me hacía alcanzar un punto de armonía y paz difícilmente explicable.
Os deseo de todo corazón a ti y a tu equipo que las mejores inspiraciones os alcancen de lleno y que vuestro trabajo sea para que perdure “in aeternum” esa maravilla de ciudad.
Un abrazo como yo de grande.