“ En definitiva, no se trata solo de enfriar las ciudades físicamente, sino también de repensarlas como espacios de convivencia, reconociendo que los retos climáticos también son retos sociales y culturales. Más allá de las soluciones planteadas, quisiera añadir una reflexión inspirada por Lefebvre. Las ciudades no son meros entornos construidos, sino espacios vivos, moldeados por sus habitantes. Si queremos enfriar nuestras ciudades, quizá deberíamos empezar también por transformar la manera en que interactuamos con ellas.
¡Gracias por compartir! ”