“ Querida amiga Claudia Marcela López, me quiero sumar con todo mi entuasiasmo a los agradecimientos que realizas a Jerusalén y sus buenas gentes; al equipo directivo de la CAR-Cundinamarca (al que yo sumo, claro está, a su equipo técnico entre el que te encuentras); y sobre todo a Dios y a la vida por darnos la oportunidad de trabajar con comunidades como esta, con el propósito de procurarles mejores condiciones de vida en todos los sentidos.
Me he sentido tan apoyado, valorado y querido en estos días que os tengo incorporados con todo merecimiento en mi selecto grupo de amigos. ¡Gracias por todo! ”