“ Qué inspirador resulta ver cómo la sensibilidad hacia el paisaje, la historia y la ciudadanía puede transformar una infraestructura técnica en un verdadero proyecto urbano con alma. Este ejemplo de Ronda nos recuerda que la escala de intervención no es solo una cuestión de metros o presupuesto, sino de perspectiva y responsabilidad. Escuchar a la ciudadanía y reconsiderar el enfoque inicial demuestra una madurez institucional que debería ser referencia para muchos otros municipios. Gracias por compartir esta experiencia que, más allá de una obra, representa una lección de urbanismo consciente, respetuoso y verdaderamente comprometido con su territorio. ”