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El ejemplo del vial de Ronda deja claro que un buen proyecto urbano no se trata solo de ahorrar costes o ser eficiente, sino de saber conectar con el entorno, con la historia del lugar y con la gente que lo vive cada día.

Repensar una infraestructura desde lo paisajístico, ambiental y cultural no solo mejora el paisaje, también refuerza el vínculo de la ciudad con sus ciudadanos. ¡Enhorabuena por apostar por una manera de hacer ciudad tan sensible y comprometida! Un saludo Juan Carlos.