“ Querido amigo Juan Carlos:
Yo no sé si es que en su día me pusiste algún espía que me siguiera y te informara de mis pasos, o es que las casualidades se multiplican sin que nos lo propongamos, pero el caso es que por mil circunstancias de grato recuerdo, tengo muchos lazos de unión con Antas y con algunas de sus gentes.
Allí tuvimos la suerte de tener un paisano de Guadix de médico durante muchos años, paisano que dejó el pabellón muy alto y con el que me une una gran amistad; en cuanto acabe de cumplimentarte, lo primero que voy a hacer es mandarle tu publicación, que estoy seguro le traerá bellos recuerdos. Estoy casi seguro que le conoces, o por lo menos a alguno de sus hermanos, pero me perdonarás que no me extienda en el tema por aquí. Si quieres saber algo más, por privado estaré encantado de atender todas tus peticiones.
Hace unos meses falleció mi amigo y proveedor de naranjas de Antas, con el que no tenía una gran amistad personal, pero al que apreciaba profundamente. Recuerdo nuestros primeros años de roce en el mercadillo semanal de Guadix, donde nos conocimos y donde durante muchos años me proveyó de las exquisitas naranjas que él cultivaba con todo el cariño del mundo.
Además, aquella tierra me trae muy buenos recuerdos en muchos sentidos.
Lo dicho, que tú me espiabas o que me has metido un chip en la cabeza y sabes de mí más que yo.
Enhorabuena y mucha suerte, aunque conociéndote un poquillo, creo que la suerte la han tenido ellos con dar contigo y con tu equipo.
Un abrazo como yo de grande. ”