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Mi muy querido amigo, Dr. Miguel Ángel Sánchez del Árbol. Viniendo esas palabras de un profesional al que respeto tanto y del que tantísimo aprendí (entre otras muchas cosas me enseñaste la importancia de la palabra sencilla, elocuente y embaucadora) para mi vocación de urbanista... ¡Gracias, gracias, gracias!