“ Este relato muestra con mucha claridad cómo el trabajo en el Barranco del Poqueira logró cuidar el paisaje, las tradiciones y la arquitectura tradicional sin frenar el desarrollo de sus pueblos. Gracias a la colaboración entre municipios y al compromiso de personas como Alfonso Castellón, se consiguió un modelo de planificación que respeta la identidad local y el entorno natural.
Un texto bonito, que transmite cariño por la tierra y por un trabajo bien hecho. ”