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Da gusto leer como hablas así de tu compañero Alfonso, se nota el entusiasmo y alegría narrando uno de tus primeros trabajas, junto con un gran equipo, y además en un entorno tan característico y único como la Alpujarra granadina.
Me alegro de que tuviera el reconocimiento que merecía y que además se estableciera como un punto de partida, un antes y después que "abrió camino a los que aman ese territorio" (citando a Alfonso en su dedicatoria).