“ Con este ejemplo podemos comprender el planeamiento urbanístico desde una perspectiva territorial, en la que la aparente lentitud de los procesos administrativos responde a la necesidad de coordinar múltiples competencias y agentes que intervienen en la ordenación de la ciudad y del territorio. El urbanismo se configura así como una herramienta fundamental para garantizar un desarrollo equilibrado, basado en la participación y el consenso social.
Esta complejidad se intensifica en los conjuntos históricos, donde resulta imprescindible compatibilizar la conservación del patrimonio con la mejora urbana y las dinámicas contemporáneas. En este contexto se enmarca la aprobación inicial del Plan Especial de Protección del Conjunto Histórico Artístico de Jumilla, concebido como un instrumento de planificación que ordena de manera pormenorizada el casco histórico, protege su paisaje y valores culturales y promueve un modelo de desarrollo urbano sostenible y coherente con su identidad territorial, pudiendo servir como referencia y modelo replicable para otros conjuntos históricos que afrontan retos similares en la gestión y protección de su patrimonio urbano. ”