“ Estimado Juan Carlos:
Como arquitecto que vive el día a día de la administración municipal, no puedo sino suscribir cada una de tus palabras. A menudo, el mayor desafío que enfrentamos en los ayuntamientos no es la falta de ideas o de capacidad técnica, sino la fragmentación de los procesos.
Tu reflexión sobre los 'proyectos de mil padres' toca el corazón de nuestra labor. Desde las oficinas técnicas municipales, somos testigos de cómo las mejores transformaciones urbanas son aquellas que logran sobrevivir a los ciclos electorales y se convierten en un verdadero patrimonio colectivo. Cuando un equipo de gobierno tiene la generosidad de retomar y perfeccionar lo iniciado por el anterior —como bien señalas en el caso ejemplar de Torredonjimeno—, el principal beneficiado es el ciudadano.
El urbanismo no debería ser una herramienta de confrontación, sino de concordia y estrategia. La implementación de la L.I.S.T.A. en Andalucía nos ofrece ahora un marco de agilidad que, sumado a esa visión 'trascendente' que mencionas, permite que la planificación no se quede en un cajón, sino que se convierta en una realidad tangible que genera prosperidad.
Gracias por recordarnos que nuestra misión, más allá del plano y la norma, es soñar y gestionar ciudades con alma, coherencia y, sobre todo, continuidad.
Un saludo afectuoso. ”