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“ Bonita manera de cerrar las vacaciones y empezar de nuevo después de conocer otras ciudades y formas de cuidar el territorio, volver a casa y encontrarse con el reconocimiento a un trabajo que precisamente habla de eso, de entender la ciudad y el patrimonio como algo vivo.
Comparto la idea de que conservar no significa inmovilizar, sino saber incorporar los cambios sin perder la identidad de los lugares ni olvidar a quienes los habitan. Y Ronda, sin duda, es un buen ejemplo de la importancia de encontrar ese equilibrio. Una buena dosis de energía para afrontar todo lo que viene.
”