“ Hay proyectos que, a medida que avanzas en ellos, te permiten descubrir mucho más de lo que inicialmente esperabas, y creo que Alicún está siendo uno de esos casos.
Trabajar en su planeamiento nos ha permitido ir conociendo un territorio en el que el agua aparece continuamente como parte de su historia y de su identidad: en sus acequias, en los bancales, en los cultivos, en el paisaje y en la propia forma en la que el municipio se ha ido relacionando con su entorno.
Personalmente, creo que ahí reside una de las partes más bonitas de nuestro trabajo: descubrir esos valores que muchas veces han estado siempre ahí, integrados en la vida cotidiana, y tratar de que el planeamiento sepa reconocerlos, protegerlos y, al mismo tiempo, incorporarlos al futuro del municipio.
Porque conservar este legado no significa inmovilizarlo, sino conseguir que siga estando vivo y formando parte de Alicún. ”