“ Es muy interesante ver como el caso de Loja refleja el conflicto entre la conservación del patrimonio histórico y el crecimiento de la ciudad contemporánea. Su localización estratégica y su adaptación histórica al relieve han configurado un centro histórico de gran valor, pero el crecimiento de nuevos barrios con mayor densidad y altura ha generado un contraste morfológico que ha contribuido a la pérdida de población y actividad del casco histórico. Por ello, la protección patrimonial no debería limitarse a conservar edificios, sino que debe favorecer la recuperación de un centro histórico habitado, funcional e integrado con el resto de la ciudad. En este sentido, el POU-CH representa una oportunidad para abordar de forma conjunta patrimonio, vivienda, movilidad, actividad económica y paisaje urbano, evitando que el centro histórico se convierta en un espacio meramente monumental. Además, la participación ciudadana resulta fundamental para construir un modelo urbano que permita compatibilizar la conservación de la identidad histórica de Loja con las necesidades de su población actual y futura. ”