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Querido amigo Juan Carlos:
Así debería ser, como dices, consensuado entre todos, donde todos empujáramos en la misma y sensata dirección, pero por desgracia el devenir diario nos muestra una y otra vez lo contrario.
Aquí prima el poder por el poder, y todo lo que ello conlleva, y jamás los unos apoyarán una iniciativa buena de los otros, simplemente porque es de los otros; para qué vamos a mirar el interés general, eso es secundario.
Y no es que sea pesimista, y tú me conoces, pero me gusta tener los pies en la tierra y ser lo más realista posible.
Tenemos como muy bien dices una tierra única, envidia del mundo entero, con sus monumentos naturales, esos con que la naturaleza nos premió, y unos monumentos arquitectónicos sin parangón en el mundo. Nuestro carácter es abierto y hospitalario. Nuestras costumbres están de boca en boca por el mundo entero y somos la envidia sana de medio mundo por no decir del mundo entero. Nuestra Sierra Nevada, nuestras otras sierras, nuestros parajes pintorescos, únicos, nuestra excepcional Alpujarra, nuestras tapas exquisitas… y para qué seguir, pues seguro que cada uno de nosotros podría añadir mil cosas más a esta lista. Con estos antecedentes, quién duda de nuestra tierra.
Ojalá todo cambie y tus reflexiones sean un adelanto de lo que se nos avecina; ¡cuánto me gustaría que así fuera!
Un abrazo querido amigo.