“ Siento que personas y equipos como el vuestro tengan que pasar por esas circunstancias y que existan alcaldes que se endiosen cuando acceden a un cargo que es un privilegio, pero de servicio a su ciudad. Siempre me ha gustado una definición de alcalde, creo que de Tierno Galván, aunque puede que la haya ido acuñando yo mismo a lo largo del tiempo, que dice algo así como que el alcalde es la persona que encarna el espíritu de la ciudad. El problema es que el espíritu no se ve, es inmaterial, y por tanto difícil de apreciar. Al final el alcalde debe responder por lo menos a las expectativas que tienen la ciudadanía sobre su proyecto y aquí queda otra puerta abierta a la reflexión que no es momento ni lugar para abrir.
Al final de toda esta pesadilla parece que puedes dar por bueno lo que bien termina y cerrar este lamentable capítulo con todas las enseñanzas que te ha proporcionado. Un saludo ”