“ Querida Rosario González, mi apreciada colega limeña, tienes razón al recordarme que estas pequeñas caricias de la vida nos ayudan a reafirmarnos en proseguir el camino emprendido... ya que en muchas ocasiones ha sido especialmente áspero e ingrato -como me ocurrió con la sociedad arequipeña-. Te mando un cálido abrazo andaluz ”