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Yo he vivido de lejos la ascensión y mitificación del citado doctor. Me sorprendió su capacidad de atracción y de adhesión, su capacidad para movilizar a las masas, esto en principio parece un aspecto positivo, pero ejemplos hay en la historia para pensar que lo importante es el contenido sobre lo que se intenta movilizar y las formas de hacerlo. Las formas son absolutamente incorrectas. No entiendo en ningún caso el insulto personal, así como la ausencia de autorreflexión a partir de los nuevas entradas de información proporcionadas por las autoridades, la prensa etc. Se le fue de las manos. Yo me recetaría un tranquilizante, pediría perdón , sobre todo por las formas, e iniciaría una lucha por la sanidad pública de forma constructiva y participativa, contando con todos sus compañeros. Es solo una opinión muy desautorizada.