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Querido amigo Juan Carlos:
Es verdad que en la periferia del castillo hay cosas verdaderamente atroces, pero dentro del mal a mí me consuela saber que el interior del castillo está bastante bien (lo he visitado en varias ocasiones), y quinientos años a la espalda no es moco de pavo.
No sé por qué me vienen a las mientes el Seminario de Guadix, que se conservó bastante bien hasta que se hizo cargo nuestro Ayuntamiento, momento a partir del cual la ruina lo asaltó de forma desmesurada.
Esperemos que nuestro querido castillo no tenga la mala suerte de nuestro Seminario.
Un abrazo como yo de grande.