“ En un tiempo de política-espectáculo, todavía hay instituciones que defienden lo contrario: la política-oficio, la que se mide por servicio y no por ruido. Hay que recordar que la sociedad se sostiene con infraestructura humana —formación, equipos, método— y no con consignas. Ojalá más instituciones asumieran esa humildad eficaz: trabajar con personas, para las personas. ”