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Preciosas las fotos. Siempre que viajo a algún lugar me transformo en ese lugar, para no desentonar con el paisaje. Me preocupa demasiado el turismo desenfrenado. Comparto la idea de que siempre se deja un trocito del corazón dónde uno lo ha pasado bien, dónde se ha emocionado y encima ha sido tratado como uno más. Pero no sé hasta donde aguantará un corazón, al mío ya le faltan muchos trozos....risas...
Besitos y Feliz Año.