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Una arquitectura respetuosa con el medio en el más amplio sentido de la expresión: respetuosa con el terreno en el que se edifica, respetuosa en el empleo de materiales, respetuosa en el uso de las energías, que aproveche al máximo la iluminación y ventilación naturales, que incluya el cultivo de plantas y las zonas verdes entre edificaciones...es, sin duda alguna, una arquitectura que contribuye a la mejora de la calidad de vida de las personas y, por ende, a la mejora del medio ambiente del entorno en el que se desarrolla. Por contra, una arquitectura meramente especuladora, al servicio, no tanto de las personas y el ecosistema, sino de los intereses económicos de las constructoras y el ego de las y los arquitectos es una fuente más de contaminación del planeta. Esto lo puede ver la persona menos entendida en urbanismo y edificación del mundo, que no lo quiera ver una arquitecta da que pensar. Un saludo, Juan Carlos y gracias por darnos la oportunidad de reflexionar sobre temas tan importantes como los que planteas.