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Querida María Aragón, tú nunca dejaste de luchar ni tan siquiera en favor de las causas difíciles o cuasimposibles... Así que quizás aprendí de tí. Yo creo que individualmente y también colectivamente vamos a aprender muchas cosas, como por ejemplo que es posible teletrabajar y vivir en entornos mucho más benignos... Exijamos a los poderes públicos que se i pliquen también en eso. ¡Un cálido abrazo bien apretadito!