“ Querido amigo y colega Miguel Ángel Sánchez del Árbol. Ni imaginas la alegría de recibir tu comentario porque, aunque siempre eres sobrádamente generoso conmigo, siempre soñé que mis palabras fluyesen transmitiendo ideas y sentimientos... ambas cosas. Y creo que ese afán me lo trasmitiste tú. Que me enseñaste que escribir con rigor también podía hacerse con pasión y con sensibilidad. Si ahora te parezca sensato, sensible, oportuno y sabio me colma de alegría. ¡Un abrazo más grande que el Picón de Jeres! ”